Cuéntame del plástico

Hoy miré las botellas agrupadas en una esquina de la cocina esperando ser llevadas al canasto de reciclaje y pensé en el plástico. Entiendo que algunos no son biodegradables ni fáciles de reciclar y que, si se queman, son muy contaminantes, pero en resumen no es mucho lo que sé sobre él. Quizá no sea la única en esta situación, es por esto que me decidí a conocerlo a fondo. Ven que te cuento.

Se puede definir como "plástico" a polímeros que, constituidos por una variedad de compuestos orgánicos, sintéticos o semisintéticos y expuestos al calor, llegan a un estado en el que poseen la propiedad de ser modelados en objetos de diversas formas.
Si buscamos un punto de partida, debemos irnos a las avanzadas civilizaciones mesoamericanas, que en el siglo XVI tenían muchas cosas con las que asombrar a los visitantes del Viejo Mundo, pero lo que seguro les dejó boquiabierta fueron ciertos objetos hechos de caucho.

Según un estudio publicado por científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology), las primeras civilizaciones en utilizar los polímeros cerca del año 1600 a.c, fueron las masoamericanas. En donde procesaron el caucho natural, obtenido del árbol de Castilla elástica, en objetos sólidos; como bandas para atar o pelotas para el Pok-a-Tok.

Pero no es hasta 1909 que, junto al químico Leo H. Baekeland, llegaron los primeros plásticos termoestables. La "baquelita", en honor a su descubridor, es un tipo de plástico barato, no inflamable y versátil, que se forma por una reacción de condensación de fenol con formaldehido. Al poder producir diversos artículos en el comercio, llegó rápidamente a la popularidad y, por consiguiente, a la "era del plástico".

Usualmente se originan a partir de derivados químicos del petróleo; los petroquímicos. Estos se extraen de combustibles fósiles, que corresponden a una biomasa producida en épocas anteriores que ha quedado bajo tierra y, posteriormente, sufre una modificación por el aumento de presión y temperatura, hasta la formación de sustancias de gran contenido energético. Su extracción y su combustión aumentan la proporción de gases de efecto invernadero, como el metano y el dióxido de carbono.

Unidos en grandes agrupaciones de monómeros, los plásticos proporcionan las siguientes propiedades, que puede variar según el tipo:
  1. Facilidad de trabajo y moldeo.
  2. Coste bajo de producción.
  3. Baja densidad.
  4. Impermeabilidad.
  5. Aislante eléctrico, térmico y acústico.
  6. Resistencia a la corrosión.

Asociando lo anterior, debemos saber que existe más de un tipo de plástico que se cataloga  con un sistema de codificación, el que podemos identificar en los productos por una marca. Esta consiste en el símbolo internacional de reciclado♻ y, en su centro, una numeración específica. Que se suele confundir con la dificultad de reciclaje o la dureza del plástico, pero corresponde a un error, ya que su objetivo principal es identificar el tipo de polímero del que esta hecho el plástico para su correcto reciclaje. 



Sistema de codificación:

1➺ (PET) - Tereftalato de polietileno (utilizado en botellas de bebidas y envases de alimentos como la jalea).

2➺ (HDPE) - Polietileno de alta densidad (utilizado en envases de detergentes).

3➺ (V) - Policloruro de vinilo (usado en cubiertos y otros utensilios de plástico).

4➺ (LDPE) - Polietileno de baja densidad (utilizado en envolturas de plástico y bolsas de supermercado).

5➺ (PP) - Polipropileno (utilizado en tapas de botellas y pajitas o pitillos).
6➺ (PS) - Poliestireno (utilizado en materiales de embalaje).
7➺ (O) - Otros (cuando es producto de la mezcla de varios tipos de plástico de los que podríamos destacar el bisfenol A (BPA) y el acrilonitrilo butadieno estireno (ABS), utilizados por su dureza en tuberías, defensas de automóviles y juguetes).

En cuanto al reciclaje de los desechos plásticos, provenientes de los petroquímicos, no suelen asimilarse con facilidad en naturaleza. Por esta razón se ha establecido que su reciclado debe consistir en recolectarlos en los contenedores amarillos, limpiarlos, seleccionarlos por tipo de material y fundirlos de nuevo para su uso como materia prima adicional, alternativa o sustituta, para el moldeado de otros productos.


Sin embargo, no solo existen plásticos malvaaados. En menor medida, pero creciendo, podemos encontrar los plásticos biodegradables obtenidos de fuentes renovables, como el ácido poliláctico o poliácido láctico (PLA) y los polihidroxialcanoatos (PHA).
  1. Ácido poliláctico poliácido láctico (PLA): polímero con propiedades semejantes a las del tereftalato de polietileno (PET), es decir, que puede cumplir la función de un termoplático (plástico moldeable en altas temparaturas). Se obtiene de materias primas orgánicas, como el plátano, la yuca, la celulosa o las legumbres. Lo increíble de esta macromolécula es que, al final de su vida útil, puede ser eliminada como residuo orgánico, ya que se descompone en un corto período de tiempo en presencia de microorganismos; sirviendo de abono orgánico para las plantas. Al igual que puede ser degradado fácilmente en agua y óxido de carbono. Es utilizado ampliamente en la impresión 3D, bajo el proceso MDF (modelado por deposición fundida). 
  2. Polihidroxialcanoatos (PHA): poliésteres lineales producidos en la naturaleza por la acción bacteriana en la fermentación del azúcar o lípidos, que posee las mismas propiedades de un termoplástico (con puntos de función de entre 40 y 180°C). Al ser relativamente nuevo como plástico biodregradable no tiene muchas aplicaciones, pero actualmente se potencia su uso en la industria farmacológica y médica por su propiedades de biodegradabilidad e impermeabilidad al agua.
Recién a finales del siglo XX el problema asociado a la contaminación ambiental de los plásticos se descubrió. Y atrajo una atención creciente desde el Monte Everest hasta el fondo del mar como contaminante a gran escala, debido a que los animales los confunden con alimento, se inundan las zonas bajas al obstruir los sistemas de drenaje o incluso por el deterioro estético que ocasionan.

En mayo de 2016 se promulgó en Chile la Ley 20.920 que establece el marco para la Gestión de Residuos, la Responsabilidad Extendida del Productor y el Fomento al Reciclaje. Instrumento que, mediante la caracterización de "productos prioritarios", busca disminuir la generación de residuos y fomentar la reutilización, reciclaje y otro tipo de valoración, con la finalidad de proteger a la salud de las personas y el medio ambiente.



Los productos prioritarios en una primera etapa son siete y, dentro de ellos, el plástico entra en la categoría de "envases y embalajes",
que además pueden estar compuestos por papel, cartón, vidrio, metal o madera. Estos se clasifican como residuos no peligrosos, siempre que no estén mezclados con algún residuo peligroso o contaminados con una sustancia que le pueda dar esa característica. Aún cuando los envases y embalajes estén libres de cualquier contaminación por sustancias peligrosas, podrían generar impactos y riesgos si se gestionan de manera inadecuada, si están mezclados con residuos peligrosos, si se acumulan en sitios no autorizados o quemas ilegales, entre otras prácticas negativas.

Esta medida que ha tomado nuestro país frente a la problemática ambiental que provocó nuestra cercanía al plástico es muy prometedora a apuntar a una economía circular. Y también nos ayuda con la prevención de nuevos basureros marinos, por ejemplo.

Al final nos hemos dado cuenta del impacto que genera el lamentable abandono de plásticos, como el poliestireno cristal o la baquelita, que no son recuperables y en el medio ambiente y representa un grave problema ambiental. Es por esto que debemos tomar conciencia, reciclando este tipo de artículos, y concentrarnos en materiales que logren sustituirlo, un ejemplo: el cáñamo, que corresponde a un candidato 100% biodegradable y altamente reciclable, evitando así mayores impactos de los que ya hemos generado. 

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